
miércoles, 13 de junio de 2007
Links

Conclusión


Ensayo Crítico

sino que la haría retroceder o la llevaría al colapso.
Anarquismo Colectivista

La propiedad de los medios de producción, distribución y cambio debe ser social y administrada colectivamente por los propios trabajadores reunidos en pequeñas asociaciones por afinidad mientras que cada uno de ellos produce según su voluntad (o según lo acordado) y cada uno debe recibir el producto íntegro de su trabajo según su mérito particular. Estas asociaciones a su vez estarían confederadas a través del principio federativo. Pero este sistema federal debe dejar, según los colectivistas, autonomía a las asociaciones que autogestionan los medios de producción.
Fue defendido por, entre otros Mijaíl Bakunin (quien enunció sus principos), James Guillaume o Ricardo Mella. Sus seguidores fueron expulsados de la Primera Internacional por las discrepancias con Karl Marx a la hora de afrontar los problemas del proletariado. Las ideas de Bakunin en contra del Estado y la necesidad de la acción directa forjaron esas discrepancias con la consiguiente creación del anarquismo militante como movimiento obrero internacional organizado. El anarcosindicalismo será luego la forma de llevar a cabo varias de estas ideas.
*Abolición del Estado al pensarse que éste estará siempre corrupto y en manos de una clase privilegiada.
*La autoridad tiene que ser el espíritu público y colectivo.
Respeto humano.
*Igualdad, libertad, fraternidad.
*Destrucción de todas las instituciones de la desigualdad, la fundación de la igualdad económica y social de todos. Sobre esta base se elevarán la libertad y la moralidad y se construirá la humanidad solidaria.
Frases de Bakunin
"Amantes y envidiosos de la libertad humana, y considerandola como la condición absoluta de todo lo que adoramos y respetamos en la humanidad, doy vuelta la frase de Voltaire y digo: si dios existiese realmente, habría que hacerlo desaparecer."
"El estado es un inmenso cementerio al que van enterrarse todas las manifestaciones de la vida individual."
"La uniformidad es la muerte; la diversidad es la vida."
"Si no hubiera sido inventada la sociedad, el hombre hubiera seguido siendo u

"Yo soy libre solamente en la medida en que reconozco la humanidad y respeto la libertad de todos los hombres que me rodean."
"Los estados poderosos sólo pueden sostenerse por el crimen. Los estados pequeños sólo son virtuosos porque son débiles."
"El estado es un mecanismo históricamente temporal, una forma transitoria de sociedad."
"Hasta en las democracias más puras, como los Estados Unidos y Suiza una minoría privilegiada detenta el poder contra la mayoría esclavizada."
Contexto Histórico

A lo largo del siglo XIX, el desarrollo de la tecnología y la actividad industrial irrumpió hasta en los más lejanos rincones del planeta y con sorprendente rapidez. La burguesía extendió por el mundo su concepto de progreso, tejiendo como una telaraña su red de intereses económicos con los hilos del ferrocarril, el telégrafo y la electricidad. Con mucha velocidad expansiva, el nuevo modelo de producción industrial daba a luz a millones de proletarios que debían vender a bajo precio su fuerza de trabajo.
El reemplazo de la manufactura por la fabrica y mecanización de la agricultura en el mundo rural, provocó un alto índice de cesantía entre artesanos y campesinos, que terminaron engrosando las filas de la nueva clase social: el proletariado o la clase obrera.
El aumento vertiginoso de los índices de producción industrial en las economías europeas, determinaron la escasez de fuentes energéticas y de materias primas en el viejo continente. Esta necesidad lanzó a las potencias coloniales a extender sus áreas de influencia hacia todos los continentes.
El nuevo modo de producción industrial, al igual que el desarrollo de los nuevos sectores proletarios no reconocían fronteras, y desde Europa y Norteamérica se extendían por el mundo las nuevas manifestaciones de la desigualdad social, sintiéndose cada vez más lejanas las consignas de libertad, igualdad y fraternidad con que la burguesía había abierto las puertas de la Historia Contemporánea.
Las manifestaciones del problema social
Las relaciones laborales: las relaciones que impuso la burguesía industrial agudizaron la situación de inferioridad del proletariado, totalmente desprotegido de los patronales al no existir normas legales que regularan los contratos de trabajo, los salarios, la jornada laboral o la seguridad social. Al conjunto de legítimas demandas y reivindicaciones de la clase obrera se le llama “cuestión social”.
La jornada de trabajo: Tanto el proletariado minero como el industrial, debían soportar jornadas laborales de entre 12 a 14 horas diarias de trabajo efectivo, a las que se sumaba el tiempo de traslado desde su lugar de residencia hasta el de las faenas. Las pocas horas que quedaban libres debían ser empleadas por los trabajadores en el intento de recuperar la energía para la nueva jornada. El tiempo para recreación y las relaciones familiares eran un lujo casi desconocido. Esta inhumana condición era tanto más grave, en cuanto los conceptos de vacaciones o de descanso dominical solo fueron reconocidos en muchos países a fines del siglo XIX y comienzos del XX.
La dureza de la disciplina laboral: La fábrica maquinizada y la producción en serie, impusieron nuevas condiciones laborales y una disciplinada organización basada en los criterios de rentabilidad y eficiencia. Legiones de obreros comenzaban sus labores al sonido de una sirena o al tañer de las campanas de la fábrica, y solo podían cesar de sus funciones al escuchar la misma señal. Se castigaba con multa al obrero que no tuviera la máquina limpia, al que interrumpiera su trabajo por cualquier necesidad o al que hablara o silbara durante la actividad.
La inseguridad y desprotección del obrero: El trabajador debía poner a un sustituto si se enfermaba; no recibía el salaria por los días de ausencia y podía ser despedido sin ningún derecho. Por lo general, los lugares de trabajo no reunían las condiciones mínimas de seguridad, higiene y salubridad. Los accidentes y las enfermedades laborales no se imputaban a los empresarios y se consideraban de la responsabilidad del trabajador.
El trabajo infantil: Los niños, por ser más sumisos y por cobrar un salario menor, constituyeron una mano de obra muy rentable. En muchos casos se les escogían para labores en minas u otros lugares estrechos donde no cabía un trabajador adulto.
Las habitaciones obreras: Si la condiciones en la fabrica eran inhumanas, la vida en los barrios obreros reunía todas las formas de miseria material y espiritual. Las viviendas carecían de espacio, servicios sanitarios, luz y ventilación. El hacinamiento, la escasez de agua potable y la inexistencia de áreas verdes transformaban a los barrios obreros en verdaderos focos de infecciones y enfermedades.
Embrutecidos por el trabajo desde la infancia, desnutridos, desarraigados y marginados de la sociedad, los trabajadores soportaron y padecieron los costos altísimos de la revolución económica.
Desde los inicios de la Revolución Industrial, los obreros intentaron asociarse para defender sus derechos frente a la codicia del capitalismo; sin embargo, los primeros intentos fueron muy locales, inorgánicos y espontáneos. Las revoluciones burguesas europeas de comienzos del siglo XIX dejaron algunos resabios feudales que obstruían el movimiento republicano y el desarrollo de la industria. La burguesía encabezó la lucha contra la nobleza feudal, apoyada por obreros y campesinos, pero muy pronto esas conquistas demostraron ser insuficientes para los trabajadores. No tardaría en llegar el enfrentamiento con los grandes capitalistas industriales en la búsqueda de condiciones laborales y de vida más justas y equitativas.
Las ideas anarquistas de fuerte influencia en el movimiento obrero en la segunda mitad del siglo XIX, tiene como al principal exponente: Mijail Bakunin. El denominador común de las diversas tendencias anarquistas es el rechazo a toda forma de autoridad y organización que les sean impuestas a la personas; en consecuencia rechazan la existencia del estado por considerarlo la principal fuente de represión del individuo. Defienden la libertad total rechazando todo tipo de poder. La propiedad privada se considera un robo, y debe ser extirpada de la sociedad, junto con la supresión progresiva del derecho a ala herencia. Para los anarquistas , los campesinos constituyen masas revolucionarias en potencia. Por último, los anarquistas abominan la política, no llegan a formar partidos sino sindicatos, y no participan en el juego electoral ni en la vida parlamentaria, ya que para ellos, lo único y lo más importante es reivindicar la situación de pobreza que sufría la mayoría de la población trabajadora del viejo continente.
Relevancia Histórica
